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Asesinan a humilde vendedora de nieves, quedan huérfanos sus cuatro hijos

Rocío encajó en el estereotipo “de la madre luchona”, se separó del padre de sus cuatro hijos hace “rato” y ella se quedó a frente, haciendo nieves de sabores; este jueves pasadas las siete de la mañana ya no volvió a casa, dos balas en el cuerpo y una en la cabeza le quitaron la vida en una paraje desolado a unos metros de la escuela de su hijo mayor.

Los vecinos hablan de Rocío como una mujer fuerte, muy trabajadora, ella hacía sus propias nieves, esa fue la herencia que le dejó su padre por ello cuando se separó del padre de sus hijos no sintió temor alimentar cuatro pequeñas bocas, se bastaba ella sola.

Rocío salía todos los días con un triciclo, ella lo empujaba a veces y otras lo pedaleaba, ofrecía sus nieves de sabores, ya tenía sus clientes que le compraban porque también sabían de su necesidad; ella siempre sonriente, alegre dicen una mujer aún muy joven con ganas cada día de acabar su producto.

Ella era apreciada por las personas que la veían y le compraban a diario quienes al enterarse de la noticia no omitieron la rabia y el dolor por que se cegó no una vida sino una mujer, una madre, una hija, una amiga, una trabajadora, porque cegaron muchas vidas en una.

Rocío fue ultimada en la colonia “Círculo Michoacano” que está en el norte de la ciudad, fue después de las siete de la mañana, Rocío acababa de dejar a su hijo, se dio la vuelta y venía de vuelta.

Ella no se imaginó, ni por un segundo sospechó que los hombres que se le acercaron le iban a disparar tres tiros, uno de ellos en su cabeza, ahí en el sitio cayó su cuerpo inerte mitad la banqueta y mitad la calle.

Donde la ejecutaron es un tramo de la colonia donde la banqueta está de lado de maleza, no hay casas, sus asesinos prepararon el lugar porque sabían que no habría testigos cercanos; su cuerpo quedó como si durmiera, parece que se cubría su rostro con ambas manos.

De su cabeza escurrió un hijo de sangre, la bala le destrozó esa parte de su créneo y dejó correr considerable cantidad de sangre que se estiró como hilo entre la banqueta y la calle; la sangre solo contrastó con la blusa multicolor, el pantalón azul y los tenis rosas.

Sus tres hijos y su pequeña ya no volvieron a verla con vida, se la arrebataron en segundos y sus asesinos  tras cometer el crimen que evidencio con las tres detonaciones, se dieron la vuelta y huyeron, dejando a Rocío inerme, sumando el feminicidio número 98 de este 2018.

 

Con información de Notiver.

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