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Cerrará sus puertas para siempre, la “Casa Kato”, negocio emblemático de Coatzacoalcos

COATZACOALCOS (12/09/2018).- El domingo pasado en este portal Vive Coatza, le dimos a conocer la triste -y para otros alegre- noticia del cierre oficial de la antes Mega Comercial, y ahora Mega Soriana. Ahora, toca el turno de cerrar otro ciclo con un emblemático negocio de esta ciudad y puerto, aquel que tuvo sus mejores años en la época de los años 70´s, considerado un “paso obligado” para todo aquel que construía o remodelaba su hogar, nadie podía acudir a otro lugar mas que a Casa Kato.

Como usted sabe, al igual que varios negocios que tuvieron sus años de gloria y un enorme apogeo, es junto a Coatzacoalcos, donde la población permanece enjaulada, debido a la alta inseguridad que prevalece en nuestro municipio, y el clima no es distinto para el sector empresarial, donde ya todo corre bajo números rojos, y la única salida es el bajar las puertas para nunca mas volver a abrir.

Insistimos, un paso obligado para todo aquel que necesitaba adquirir artículos relacionados con la electricidad e iluminación. Un negocio fundado por el señor Hideo Kato, migrante japonés que buscó acercar un nicho de mercado en ese momento emergente, para que la ciudadanía no saliera de la ciudad y pudiera encontrar productos que en esos años solo se encontraban fuera de nuestro territorio. A la muerte de Hideo Kato, el negocio pasó a ser administrado por su hija, Teresa Kato, donde años mas tarde fallecería esta fémina, y donde su esposo, don Agustín Valdez Calderón padecía de una enfermedad que poco a poco lo mata, fue hace un lustro cuando Casa Kato pasó a manos de Teresa Valdez Kato y su esposo, Gabino Vasconcelos. El negocio que nació en el número 31 de la tercera de Hidalgo, se ve obligada a desaparecer, junto a sus otras sucursales ubicadas en varios puntos de esta ciudad.

Alegres esos tiempos que se desperdiciaron, era una pequeña muestra del “milagro mexicano” un “boom” de nuestra economía, donde foráneos escogían a Coatzacoalcos como destino idóneo para relajarse del ritmo acelerado que es común observar en las megalópolis o ciudades metropolitanas, como la Ciudad de México. Sin embargo, el repunte de delitos del fuero común y de alto impacto, además de casos famosos, donde nos hacen quedar mal ante la opinión pública de otros rincones de México, donde solo se limita a ver el rostro negativo de Coatza, y no todo lo positivo que podemos llegar a lograr con nuestros atractivos turísticos. Pero no es de extrañarse, cuando hasta el todavía gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, despotrica contra nuestra ciudad, y minimizándola, estigmatizando al puerto mas importante del sur del país, como un destino industrial y no turístico, aún cuando de todos los 212 municipios, fue este donde se llevó a cabo la primera edición del Festival Internacional de la Salsa en 2014.

Tal vez pudo haber sido la competencia, la que asesinó a Casa Kato, ya que negocios de otros estados y de otros países como Home Depot -donde se puede encontrar una amplia variedad de artículos de distintas necesidades para la construcción sin tener que acudir a mil lugares y pasar por 60 personas para apenas comprar un clavo-.

Claves para entender el cierre de medio millar de negocios es sencillo, pero poco o nada han hechos las autoridades de los tres niveles de gobierno para acelerar el establecimiento de las Zonas Económicas Especiales, o de otros proyectos que detonen las inversiones, aquellas que salen despavoridas al enterarse de la triste realidad de nuestra ciudad.

Es así como otro negocio cierra para jamás volver, el ocaso de nuestra sociedad culmina y solo nos queda saborear todos los días la paleta de la incertidumbre, de la sosobra, de la falta de valores y pobreza en todos los ámbitos de la vida pública. Esperar a que un milagro nos llegue del cielo, probablemente ocurra en 30 años mas, cuando otros cierren sus ojos y sus corazones dejen de latir, para que próximas generaciones gocen de esos beneficios que actualmente no gozamos. Quizás haya sido la mala cabeza de todos nosotros -porque recordar que nuestras acciones, indirectamente o directamente, repercuten en nosotros, y nos afectan-, el sector empresarial, víctima de la crisis financiera, y como decía el escritor guatemalteco, Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio estaba ahí”.

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