Clorados III, una historia de impunidad

Por Jesús Villalpando /

Coatzacoalcos Ver; 20 de Diciembre de 2016.- Alrededor de las 15:30 horas de aquel miércoles 20 de abril de 2016, una fuerte explosión sacudió y paralizó el orden y la tranquilidad de los rincones de varios municipios cercanos a los complejos.

Fue tan fuerte que hasta los accesos a la ciudad de Coatzacoalcos fueron cerrados, trabajadores del Complejo fueron desalojados, el Imss ineficientemente al tope, heridos y lesionados trasladados al Hospital Regional, a hospitales de Nanchital y Villa Allende. El corazón de la Petroquímica Nacional no cuenta hasta este momento con una Unidad de Quemados, sin suficientes medicamentos e insumos médicos y de personal, mientras que los servicios de salud son rebasados ante la tragedia.

Inmediatamente la gente que tenía familiares laborando en los complejos entró en pánico, buscando información sobre la situación de su familiar. Los familiares de los trabajadores pedían al personal de seguridad que los dejara pasar para poder saber algo acerca de sus familiares. Muchas familias no encontraron a la persona que les proveía el ingreso para el hogar y es ahí donde llegaron a pensar lo peor; su ser querido ya estaba muerto.

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La onda de expansión llegó alcanzó toda la planta y el estruendo llegó a varias comunidades y colonias aledañas. Las fumarolas que de esta emanaban se alcanzaban a ver desde varios puntos de Coatzacoalcos.

 

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Se mostró una sociedad que una vez más demuestra de qué está hecha, se organiza solidariza y actúa altruistamente, coopera y participa activamente para ayudar a los hospitales y a los familiares de las víctimas de la explosión.

Día histórico para Coatzacoalcos y  la zona sur, otra tragedia más en Clorados 3 nos hace recordar la de marzo de 1991. Mientras que Pemex y Mexichem se quedan sin pagar un solo peso, sin dar una explicación sólida y contundente a detalle sobre los daños y la muerte de 32 trabajadores, así como a 136 lesionados, se origina una historia de contrastes, de sentimientos encontrados, de incertidumbre, de confusión, pero más que nada, una historia de impunidad.

Unos meses después del siniestro la planta quedó totalmente destruida e inutilizable y esto trajo consigo la baja en la cantidad de cloruro que se hacía en esta planta. Pasó de 38 toneladas diarias a 12 toneladas cada semana (y eso si le echan ganas) y a los que sobrevivieron a la explosión, les generó desempleo, ya que eran trabajadores de planta y como esta explotó, ya no reciben ingresos y muchos de estos les proveían a su familia ese dinero para el gasto doméstico diario.

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Mientras tanto Pemex y Mexichem, quienes son los que operan este complejo petroquímico, no han dado una explicación a detalle sobre cuales fueron exactamente las causas del siniestro y los daños ambientales que esta explosión dejará a nuestra ciudad y municipios aledaños. No se ha esclarecido si Coatzacoalcos se convirtió en una zona de riesgo para vivir y respirar.

Pemex y Mexichem se han quedado impunes y sin condena alguna, porque ellos deben de recibirla y prestar buenas instalaciones dignas y aptas a sus trabajadores, pero estas empresas han quedado libres de culpas y sin pagar ni un solo centavo, por lo que esta es una historia de impunidad, mientras las familias sufren de dolor

Mientras ni Pemex ni Mexichem no esclarecen la situación, la organización ambientalista Greenpeace declaró que la explosión dejó sustancias cancerígenas en el aire, lo que perdurará hasta 10 años posteriores a la explosión, es decir, las sustancias cancerígenas se disiparán hasta el año 2026. Sin mencionar que esta explosión trajo un genocidio ambiental, pues la fauna y flora de la zona se ha contaminado y los arbustos y árboles morirán por altas cantidades de cloruro.

Esta planta, que era una de las plantas pilares de la petroquímica, ha explotado y sin esta, Pajaritos ya no sería lo mismo. Puede que esta explosión haya sido adrede por parte de los operarios de la misma para poder lograr su objetivo de privatización de Pemex.

Mientras no se sabe ni se esclarece nada, solo se deja rienda suelta a la imaginación, hasta que se decidan a proporcionar la información porque necesitamos saberla para no correr riesgo, pero tal parece que al más puro estilo de Televisa quieren ocultar la verdad, pero tarde o temprano se llegará a la verdad.

A 8 meses de esta explosión y será difícil recuperar a ese ser querido que tal vez muchas familias hayan perdido y que les daba ese recurso para subsistir y por el que a veces tenía que trabajar hasta tarde, ahora celebran su eterno descanso, ya que este jamás regresará a la vida. A muchas familias les arrancaron el corazón y muchas han puesto el reclamo en el cielo en el que se retractan el que haya ido a trabajar ese día.

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Hoy, no solo sufren los familiares que perdieron a un ser querido, sino también sufrimos todos los que vivimos en esta zona, porque tras la incertidumbre no sabemos si sigue siendo la más apta para vivir y sobre todo, para respirar. No sabemos si es seguro si nuestra gente pueda respirar ese aire que está ahora todo contaminado con sustancias cancerígenas que pueden ser nocivas para nuestra salud.

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