A Laura es a quien ahora le toca estar más pendiente de su hermano Adolfo, a quien constantemente prodiga besos y apapachos.Edith, de 2 años, “está traumada, ella vio todo, cuando le dispararon a su mamá y cuando se murió”, dice su abuela, Francisca Reyes. Recuerda que antes del feminicidio de su madre, la niña era risueña y platicona; ahora es llora todo el tiempo y ante la menor amenaza.

Si ve a alguien con un celular se estremece y llora para que la alejen. “Papá chacó sangue a mamá, le hizo pum-pum”, decía el día del asesinato de Hortensia.

La familia cree que necesita ayuda sicológica con urgencia. “¿A mi mamá la van a curar los doctores, verdad?”, dijo Edith horas después del ataque y las hermanas de Hortensia le contestaron que está dormida, en el cementerio.

“Mi mamá está dormida”, dice ahora la niña sus tías, a quienes pide que la lleven al panteón para ver a su mami.

Anselmo Balcázar y Francisca Reyes, padres de Hortensia, dicen que por nada separarán a los hermanos. Los tres niños de Hortensia que se quedaron juntos en casa de los abuelos maternos así vivirán siempre.

La familia ha acordado apoyar a la señora Francisca en lo básico para los cuidados de los pequeños. Será uno de los hermanos de Hortensia quien asuma el rol de padre, él ya cuenta con su familia propia y gana muy poco comprando y vendiendo ganado. A veces, cuenta, no hay trabajo y se va a buscar al campo o al jornal a ganar, aunque sea un poco para comprar alimentos.