El “Chalancito” de Villa Allende: ya pasaron sus cinco minutos de fama y vive en cinturón de miseria

Por Jesús Jael Navarrete Villalpando
Coatzacoalcos, Ver.-
Tal vez usted lo haya visto o se le haga familiar el apodo que le fue bautizado, muchos en su momento conocimos la historia de un pequeño niño menor de 5 años, un infante que siempre ayudaba a un repartidor de la empresa “Bimbo” cuando este hacía su parada a la tienda “La bendición” pequeño negocio abarrotero, ubicado a un costado de la casa de “El Chalancito de Villa Allende”.

Era un 17 de diciembre del 2017, el repartidor del que hablo es Luis Arturo Ruiz Espinoza, de la empresa Bimbo, quien debe recordar por siempre que gracias a este pequeño ascendió de puesto como Gerente. Luis Arturo difundió la fotografía del menor a una página de Facebook, conocida como “Habitante, del mundo soy”, donde a través de una larga historia se aborda todos los detalles sobre el curioso caso del menor, y al momento de publicar la foto de David “El Chalancito”, se vuelve viral en cuestión de horas, llegando en días posteriores a la mayoría de los ciudadanos que tienen una cuenta de Facebook en México y en otras partes del mundo.

Fotografía cuando David tenía 5 años. Actualmente tiene 6 años, y ya cursa la educación primaria.

Fue tanto el impacto de esta publicación que la empresa Bimbo publicó a través de sus redes sociales la convocatoria para localizar tanto a David como a Ruiz Espinoza, y poderlos sorprender el 24 de diciembre, fecha que justamente algunos ciudadanos acordaron para hacer llegar al infante decenas de juguetes, ropa, calzado, e insumos alimenticios, algunos donaron electrodomésticos como una estufa de gas y un refrigerador. Aún con todo lo anterior, lo que hizo el 24 de diciembre el día mas feliz de la corta vida de David, fue la visita del “Osito Bimbo” y de personal de una de las panaderías mas grandes del país. Un día lleno de colores y de sabores, donde dicho festejo se extendió el 25 de diciembre, cuando algunas personas a pesar de no acudir en paralelo a la convocatoria del 24/12/2017, le donaron despensas y material culinario para preparar la cena de navidad.

En esos dos días que coincidieron con la época que los seres humanos aprovechamos para darnos la mano y ser solidarios con nuestros semejantes, donde la magia de la navidad se vió, se sintió y literalmente, se respiró. En esas fechas, las personas se pudieron dar cuenta del “cinturón de miseria” en el que vive David “El Chalancito” y su familia. Todos los días viviendo todos los días en una casa de lámina y palos de madera, que cuando llega la temporada de frio y lluvias, es prácticamente dormir arriba de los chubascos, por lo que frecuentemente es propenso a contraer enfermedades respiratorias, como el asma, influenza o alergias, producto de los repentinos cambios de temperatura.

A casi un año de vivirse la navidad, ese sentimiento que como ya es costumbre, solo se vive en esa temporada del año, desafortunadamente vive a merced de la pobreza extrena. Al día de hoy, ya creció un poco mas, y acude a la escuela para recibir sus primeros aprendizajes, pero está en riesgo de abandonar sus estudios, debido a que su familia como ya describimos, percibe muy pocos ingresos, y el único que aporta dinero, es el padre de David, José de los Santos Pérez Mayo, quien la única actividad que realiza es la pesca en las escolleras de Villa Allende. Pero en temporadas de tromas, tormentas, frentes fríos o frio, se le dificulta realizar este oficio. La madre de David es ama de casa y se dedica en cuerpo y alma a la atención de los integrantes.

David, acudiendo a sus clases, luego de festejar su cumpleaños.

A pesar de vivir cerca de los tres complejos mas grandes de toda Latino-América, la mayoría de los habitantes de la Villa Allende viven en condiciones indignas de vivienda, donde apenas y se cuenta con luz, pues ni el agua llega y no cuentan con drenaje, se siguen viendo las “sanjas” insalubres y al aire libre, ocasionando que los habitantes de esa localidad perteneciente al municipio de Coatzacoalcos constantemente se enfermen de enfermedades relacionadas con la respiración y digestivas.

Rodeada de cacharros, juguetes rotos, láminas, gravilla, moscas que merodean el patio y el interior de la improvisada y humilde vivienda; Juana del Carmen se desespera por la vida que tiene; en nada ha cambiado; o quizá ella y su esposo no hacen lo suficiente por revertir el panorama. El alcoholismo de José de los Santos, padre del Chalancito, no desaparece.

Las condiciones indignas en las que vive la familia de David.

Sumando dolores a la familia Pérez Díaz, el hermano de David, Ramon Pérez, permanece postrado en una cama improvisada, que es detenida con unas cubetas y un cubertor, con piso de tierra. Se lesionó jugando futbol, donde relata José de los Santos, padre de los hermanos David y Ramon, era portero y al recibir un fuerte impacto accidental de parte de sus compañeros jugadores. A sabiendas del intenso dolor que sufre todos los días, la familia no lo ha podido llevar ni siquiera al doctor para una consulta, y solamente pudieron trasladarlo con un “huesero” que le ocasionó mas lesiones de las que ya poseída.

El hermano de David, Roberto.

Así se le va la vida a toda la familia de este pequeño David, quienes al verse beneficiados con la viralización de su fotografía y de recibir algunos apoyos, cabe mencionar que la ayuda no es eterna y todo llega a su fin. Todo lo regalado actualmente luce roto, la ropa descosida, el refrigerador casi sin usarse, debido a que también los altos costos de la electricidad hacen un lujo impagable el tener aunque sea por tiempos, este electrodoméstico encendido. Con piso de tierra y condiciones deplorables para vivir, así se levanta la familia Perez Días y en especial este pequeño, esperando otro golpe mas de suerte, para que pueda cambiar la situación económica que todos los integrantes de esta vivienda atraviezan.

Si gusta apoyar al “Chalancito de Villa Allende”, puede acudir directamente a su domicilio. Vive en la colonia Bellavista de la localidad de Villa Allende, es muy conocido en dicha colonia.

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