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Este niño de Coatzacoatzacoalcos pasará una triste navidad por esta razón

“Él tiene entre 5 y 6 años, nunca he preguntado su nombre, le digo “Chalán”. Lo poco que sé, es que vive a lado de la tienda “La Bendición”, lugar donde realizo entregas. Tiene dos hermanos,
su papá es pescador y a la mamá no la conozco.

Tengo cinco meses como repartidor de la empresa mexicana de panificación multinacional más grande en el mundo y desde hace tres meses cubro la ruta Villa Allende, congregación de Coatzacoalcos sitio donde los sábados cuento con la ayuda de mi pequeño y peculiar ayudante.

Por lo regular llego a las 10:00 am a la tienda, el pequeño lo sabe, me espera y al ver el carro sale corriendo con inmensa alegría. Desde el primer día de conocerlo me hizo los días diferentes.

Tiene como costumbre acercarse a mí, abrirme la puerta del camión, luego se queda cuidándolo mientras meto el producto, después me pasa cada pieza para colocar a los anaqueles de la tienda. Al terminar, le digo: ¡Esos panes ya son tuyos!, en ese momento demuestra más alegría.

Habla muy poco, es muy serio, tímido y reservado. El pasado fin de semana llegué a la hora acostumbrada, momento después apareció, le dije: “¡Qué pasó Chalán!, ¿te dormiste?” Respondió apenado: “Sí, me dormí”.

El pequeño se gana el pan cada sábado, lo lleva a su casa para compartir. Lo más tierno es cuando imita la forma en que cargo la charola. Quiero ayudarlo, merece tener una mejor condición de vida, pretendo que pase una Navidad diferente.

Nunca se atreve a pedir, se gana las cosas. Hablé con mi gerente para ver la forma de poderlo ayudarlo, haremos mucho por ese Angelito, porque él no sufre en su condición económica, sólo ve una oportunidad de obtener panecitos y mi corazón ya le pertenece”.

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